Ajuste al bruto
Consiste en aumentar una retribución para que el beneficiario perciba una cantidad neta prometida una vez deducidos los impuestos: la empresa se hace cargo del impuesto correspondiente. Es habitual en los paquetes de reubicación, los destinos con compensación fiscal y las promesas de salario neto, y resulta más caro de lo que parece, ya que el propio «gross-up» está sujeto a impuestos, lo que aumenta aún más el coste.
Cuándo se aplican los ajustes al bruto y cuánto cuestan realmente
Usos habituales: garantías de salario neto para los trabajadores destinados al extranjero en el marco de la igualación fiscal, prestaciones por traslado prometidas «libres de impuestos para el empleado» e impuestos sobre las prestaciones en especie que asume la empresa. El cálculo es iterativo: cubrir el impuesto sobre el impuesto converge en bruto = neto ÷ (1 − tipo impositivo), por lo que un tipo marginal del 40 % convierte una promesa de 10 000 euros netos en un coste bruto de aproximadamente 16 700 euros antes de las cotizaciones del empleador.
En el caso de los «gross-ups» transfronterizos, se aplican los tipos del país de acogida y la situación en materia de seguridad social de la asignación; hay que calcularlos por país, nunca basándose en los tipos del país de origen.
Preguntas frecuentes
¿Deberían los contratos de trabajo garantizar un salario neto?
Evítalo siempre que sea posible: las promesas de remuneración neta transfieren todo el riesgo relacionado con los tipos impositivos, la situación familiar y la legislación al empresario, y complican cualquier cambio en la nómina. Cuando los mercados esperen que se hable en términos de remuneración neta (como ocurre en algunas zonas del Golfo y de la CEI), documenta explícitamente el equivalente bruto y el mecanismo de recálculo.
¿Está sujeto a impuestos el propio ajuste al alza?
Sí, ese es precisamente el objetivo de la fórmula iterativa: la cantidad adicional es salario ordinario, que se grava como el resto. También pueden aplicarse cotizaciones sociales hasta determinados límites máximos, lo que supone un coste adicional para la empresa más allá de la simple aritmética de «impuesto sobre impuesto».