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Access Financial: El nuevo sistema de entrada y salida (EES)

El nuevo sistema de entrada y salida (EES): información clave para los viajeros de fuera de la UE

Índice
  • ¿Qué está cambiando?
  • ¿A quiénes afectará?
  • Lo que deben hacer los viajeros
  • Estancias más prolongadas y requisitos de visado
  • Preparación para la transición
  • Qué significa esto para los profesionales con movilidad internacional

A partir de mediados de octubre de 2025, la entrada en Europa será muy diferente para los ciudadanos no pertenecientes a la UE. La Unión Europea va a sustituir el tradicional sello en el pasaporte por un nuevo sistema digital de gestión de fronteras que registra datos biométricos. Este cambio, diseñado para modernizar la seguridad fronteriza y los trámites de viaje en todo el espacio Schengen, afectará a millones de visitantes, entre los que se incluyen viajeros de negocios, turistas y trabajadores en destino internacional.

El nuevo Sistema de Entrada y Salida (EES) comenzará a implantarse oficialmente el 12 de octubre de 2025, lo que supone un paso importante hacia un control fronterizo totalmente automatizado. Aunque la transición puede provocar retrasos a corto plazo, se espera que, en última instancia, agilice los cruces fronterizos y los haga más precisos y seguros.

¿Qué está cambiando?

Con el nuevo sistema, a los viajeros no pertenecientes a la UE que entren o salgan del espacio Schengen se les tomarán las huellas dactilares y se les captará una imagen facial, que se almacenarán electrónicamente junto con datos como el nombre, el documento de viaje y la fecha y el lugar de entrada y salida. El sistema sustituirá al sellado manual de los pasaportes, que se ha utilizado durante mucho tiempo para realizar un seguimiento de las estancias en el espacio Schengen.

El EES se aplica en 29 países: los 25 Estados miembros de la UE, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Irlanda y Chipre no participan y seguirán realizando controles manuales de pasaportes. El Reino Unido tampoco forma parte del espacio Schengen, por lo que sus procedimientos fronterizos no cambiarán.

Según la Comisión Europea, el EES tiene como objetivo reforzar la seguridad, prevenir la migración irregular y mejorar la gestión de las estancias de corta duración. El sistema calculará automáticamente cuánto tiempo ha permanecido un visitante de fuera de la UE dentro del límite de 90 días permitido para los viajes de corta duración dentro del espacio Schengen. Al sustituir los sellos por registros digitales, también ayudará a las autoridades fronterizas a identificar a quienes se quedan más tiempo del permitido y a detectar patrones de viaje fraudulentos de forma más eficaz.

¿A quiénes afectará?

El nuevo sistema se aplica a todos los nacionales de terceros países que entren en el espacio Schengen para estancias de corta duración, es decir, de hasta 90 días en un periodo de 180 días. Esto incluye a los ciudadanos de países que actualmente disfrutan de exención de visado para viajar a la UE, como Australia, Canadá, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido.

Los viajeros titulares de visados de larga duración o permisos de residencia no tendrán que registrarse en el EES, ya que sus datos ya figuran en las bases de datos nacionales de inmigración. Sin embargo, quienes visiten Europa por motivos turísticos, para viajes de negocios de corta duración o para visitar a familiares deberán realizar el registro biométrico a su llegada.

El uso del sistema es gratuito y funcionará en las fronteras aéreas, marítimas y terrestres. En los aeropuertos, la mayoría de los viajeros realizarán el registro a través de quioscos de autoservicio o aplicaciones móviles, en función de las instalaciones disponibles en su punto de entrada.

Lo que deben hacer los viajeros

La primera vez que un viajero entre en el espacio Schengen tras la puesta en marcha del sistema, deberá realizar un registro biométrico único. Este proceso incluye responder a las preguntas habituales del Código de Fronteras de Schengen, como el motivo y la duración de la estancia, y facilitar datos faciales y de huellas dactilares. Una vez registrados, los viajeros no tendrán que repetir el proceso completo en futuras visitas dentro de un plazo de tres años; en los cruces posteriores solo se les pedirá una rápida verificación biométrica.

Las autoridades prevén que el registro solo lleve unos minutos, pero es probable que se produzcan retrasos durante los primeros meses de la puesta en marcha, mientras los sistemas se adaptan y los viajeros se familiarizan con el proceso. El servicio Smartraveller del Gobierno australiano y otros ministerios de Asuntos Exteriores ya han advertido a los pasajeros de que prevean más tiempo en los puntos de entrada a Europa.

Una vez puesto en marcha, el sistema debería reducir considerablemente los errores administrativos y evitar situaciones en las que los viajeros se queden más tiempo del permitido sin darse cuenta, debido a sellos de pasaporte mal colocados o a cálculos incoherentes entre fronteras.

Estancias más prolongadas y requisitos de visado

El EES no modifica los requisitos vigentes en materia de visados ni los trámites para obtener permisos de residencia. Simplemente automatiza el seguimiento de las estancias de corta duración dentro del espacio Schengen. Los visitantes que tengan previsto permanecer en Europa más de 90 días en un periodo de 180 días —ya sea por motivos laborales, de estudios o familiares— seguirán teniendo que obtener el visado o la autorización de residencia correspondientes del país de acogida.

Australia, por ejemplo, tiene acuerdos de exención de visado con varios Estados del espacio Schengen, entre ellos Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Islandia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega y Suecia. Cada país tiene sus propios procedimientos para estancias más prolongadas, por lo que se recomienda a los viajeros que consulten con suficiente antelación la normativa específica de cada país.

Preparación para la transición

La Comisión Europea prevé que el EES esté plenamente operativo en abril de 2026. Hasta entonces, la implantación será gradual, y cada país introducirá la nueva infraestructura a un ritmo diferente. Algunos aeropuertos y pasos fronterizos terrestres ya cuentan con quioscos biométricos, mientras que otros completarán su instalación en los próximos meses.

Los viajeros pueden prepararse asegurándose de que sus pasaportes sean válidos y legibles por máquina, familiarizándose con el nuevo proceso y comprobando si su destino dispone de una aplicación móvil para el prerregistro. Quienes viajen por motivos de trabajo o con horarios ajustados deberían tener en cuenta posibles retrasos durante la fase inicial de implantación.

Qué significa esto para los profesionales con movilidad internacional

Para las empresas internacionales y los especialistas en movilidad, el nuevo sistema supone un cambio hacia un seguimiento más riguroso y transparente de los viajes dentro de la UE. Aunque puede simplificar el control del cumplimiento normativo para los empleados que viajan con frecuencia a través de las fronteras del espacio Schengen, también podría aumentar el escrutinio de las asignaciones a corto plazo y las visitas de negocios repetidas.

Las empresas deberían revisar sus políticas de gestión de viajes para garantizar que los empleados comprendan las nuevas normas y mantengan registros precisos de sus desplazamientos, con el fin de evitar que se prolongue involuntariamente la estancia en el extranjero.

El sistema de entrada y salida supone un hito en el programa de modernización de las fronteras de Europa. Aunque este cambio pueda ralentizar inicialmente las colas en los aeropuertos y los pasos fronterizos, promete aportar mayor seguridad, eficiencia y coherencia a los desplazamientos por el espacio Schengen, un avance esencial a medida que la movilidad, la migración y los negocios internacionales siguen expandiéndose.