Cláusula de no competencia
impide que un empleado compita tras su salida de la empresa, dentro de unos límites que los tribunales controlan estrictamente: alcance, duración y ámbito geográfico razonables; intereses protegibles; y, en varios países, una indemnización obligatoria (Alemania: al menos el 50 % del salario durante el periodo de restricción; Francia: indemnización significativa según la jurisprudencia).
Restricciones de redacción que siguen vigentes
- Lo primero es el interés protegible: las relaciones con los clientes y los secretos comerciales, no la restricción de la competencia; los tribunales anulan las cláusulas restrictivas sin contraprestación.
- Ámbito de aplicación: actividades relacionadas con el puesto, ubicación geográfica realista, duración de entre 6 y 12 meses (dos años es el límite máximo cuando esté permitido).
- Indemnizaciones en los casos en que procedan: la «Karenzentschädigung» alemana y las indemnizaciones francesas son condiciones de validez, no opciones; Suiza permite cláusulas de no remuneración dentro de unos límites estrictos.
- Mecánica de la exención: nos reservamos el derecho a aplicar una exención al salir; al soltar el dispositivo de sujeción, se libera el pago en los sistemas que lo cobran.
- Variaciones locales: en algunos mercados apenas se hacen cumplir; compruébalo antes de darlo por hecho.
Preguntas frecuentes
¿Son exigibles las cláusulas de no competencia frente a los trabajadores comunes?
Cada vez más: los tribunales limitan la aplicación de estas cláusulas a los puestos que tienen acceso real a información confidencial o a los clientes, y varias jurisdicciones restringen su uso para el personal con salarios más bajos. Las cláusulas de no competencia generales para toda la plantilla son señal de debilidad, no de protección; hay que centrarse en aquellas cláusulas en las que los intereses son reales.
¿Qué ocurre si la cláusula es demasiado amplia?
Depende del sistema: algunos tribunales modifican la cláusula dentro de unos límites razonables, mientras que otros la anulan por completo, lo que supone una apuesta a la hora de redactarla. El enfoque más seguro consiste en establecer la restricción mínima defendible y acompañarla de cláusulas de confidencialidad y de no captación, que se hacen cumplir con mucha mayor facilidad.