- Una nueva obligación para los trabajadores y los empresarios extranjeros
- Aumenta el salario mínimo en todo el país
- Las garantías del salario mínimo se amplían a los aprendices
- Más derechos y protecciones para los trabajadores de la economía colaborativa
- Se avecina un panorama laboral más estructurado
Malasia ha introducido varias reformas laborales importantes que transformarán las obligaciones de los empresarios y los derechos de los trabajadores a partir de finales de 2025. Entre las más significativas se encuentra la nueva obligación de que los empleados que no sean ciudadanos malayos y sus empresarios contribuyan al Fondo de Previsión de los Empleados. Esto supone un cambio notable en los esfuerzos de Malasia por reforzar la protección social, regular los mercados laborales flexibles y armonizar las prácticas laborales con la política de mano de obra a largo plazo.
Junto a estos cambios, el proyecto de ley sobre los trabajadores autónomos de 2025 y el aumento del salario mínimo a nivel nacional apuntan a un programa de reformas más amplio centrado en la estabilidad de los ingresos, el trato justo y unas relaciones laborales más claras.
Una nueva obligación para los trabajadores y los empresarios extranjeros
A partir del 1 de octubre de 2025, todos los trabajadores que no sean ciudadanos malayos y que dispongan de un pasaporte válido y un permiso de trabajo (excepto los trabajadores domésticos) estarán obligados a cotizar al Fondo de Previsión de los Trabajadores. Los empresarios también deberán realizar aportaciones equivalentes. Esta nueva obligación, establecida en la Ley del Fondo de Previsión de los Trabajadores (Enmienda) de 2025, introduce una tasa de cotización obligatoria del 2 % del salario mensual del trabajador, a cargo de ambas partes.
Anteriormente, la participación en el EPF por parte de los trabajadores extranjeros era voluntaria y variaba en función de la política interna de la empresa o de las preferencias individuales. Las cotizaciones obligatorias acercan ahora a los empleados extranjeros a la protección que se ofrece a los ciudadanos malayos y proporcionan un sistema más uniforme a los empresarios que gestionan una plantilla diversa. Las empresas que emplean a un número significativo de expatriados o trabajadores internacionales —especialmente en los sectores de la industria manufacturera, los servicios, la tecnología y la hostelería— deberán actualizar sus sistemas de nóminas y sus contratos de trabajo para cumplir plenamente con los nuevos requisitos.
Aumenta el salario mínimo en todo el país
Malasia también ha aplicado un aumento del salario mínimo a nivel nacional. En virtud de la Orden sobre el Salario Mínimo de 2024, el salario mínimo nacional pasó de 1.500 MYR a 1.700 MYR al mes, o de 7,21 MYR a 8,72 MYR por hora, con efecto a partir del 1 de agosto de 2025. El objetivo es mejorar el nivel de vida, reforzar la seguridad de los ingresos y garantizar que los salarios se mantengan en consonancia con la inflación y el aumento de los gastos de los hogares.
Este aumento salarial se aplica en todo el país y afecta a todos los sectores. Las empresas deben revisar las estructuras salariales, las prestaciones, el cálculo de las horas extras y las previsiones de costes para garantizar el pleno cumplimiento de la normativa. Se prevé que los sectores que dependen en gran medida de mano de obra sin experiencia o remunerada por horas sean los que sufran un mayor impacto inmediato.
Las garantías del salario mínimo se amplían a los aprendices
Otra reforma moderniza las condiciones de formación profesional. La Ley de 2025 por la que se modifica la Ley del Consejo Consultivo Nacional de Salarios amplía, por primera vez, las garantías del salario mínimo a los aprendices. Anteriormente, los aprendices quedaban excluidos de la normativa sobre el salario mínimo legal, lo que generaba incoherencias y dejaba a los trabajadores más jóvenes con garantías limitadas.
Según la Ley de Empleo de 1955, se considera aprendiz a toda persona que suscriba un contrato formal de formación profesional de una duración de entre seis y veinticuatro meses y que reciba una formación sistemática con un empresario. Con la nueva legislación, los aprendices tienen ahora derecho a percibir, como mínimo, el salario mínimo durante todo el periodo de formación. La reforma tiene por objeto fomentar un trato más justo hacia los jóvenes con talento, promover el desarrollo de competencias y garantizar que los procedimientos de formación profesional sigan siendo viables desde el punto de vista financiero.
Más derechos y protecciones para los trabajadores de la economía colaborativa
El Proyecto de Ley sobre los trabajadores de la economía colaborativa de 2025, recientemente aprobado por el Parlamento y a la espera de la sanción real, establece un marco más claro y protector para las personas que se dedican a la economía colaborativa. Es importante destacar que no se limita a las plataformas digitales, sino que también se aplica a las empresas que contratan a personas para prestar servicios específicos basados en proyectos, como la traducción, las artes escénicas, el periodismo, la fotografía, la videografía y la asistencia a personas dependientes.
Una vez que entre en vigor, las empresas estarán obligadas a formalizar contratos de prestación de servicios que cumplan con los requisitos legales. Los trabajadores de la economía gig contarán con protección frente al despido sin causa justificada y podrán someter sus litigios a un tribunal especial para trabajadores de la economía gig. Un nuevo Consejo Consultivo supervisará la aplicación de la normativa, garantizando la coherencia de las normas y la protección continua de los trabajadores. Estas medidas abordan las deficiencias que desde hace tiempo existen en la regulación de la economía gig y proporcionan una mayor seguridad jurídica tanto a las organizaciones como a los contratistas.
Se avecina un panorama laboral más estructurado
Las reformas de Malasia para 2025 suponen un claro avance hacia un sistema laboral más protector y transparente. Desde las cotizaciones obligatorias al Fondo de Previsión de Empleados (EPF) para los trabajadores extranjeros hasta las garantías de salario mínimo y el refuerzo de los derechos de los trabajadores temporales, las nuevas medidas transformarán la gestión de la mano de obra y mejorarán las condiciones laborales en todos los sectores.
Para las empresas, es fundamental prepararse con antelación. Revisar los contratos de trabajo, actualizar los procesos de nóminas, formar a los equipos de recursos humanos y reforzar los sistemas de cumplimiento normativo ayudará a las organizaciones a adaptarse sin contratiempos y a mantener la confianza en un entorno laboral cada vez más regulado.
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