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Caso práctico de una empresa contratista: Suecia

Un contratista nos escribió para pedirnos una solución que le permitiera trabajar en Suecia. Le preguntamos si solía escribir a su médico para pedirle un diagnóstico. Se quedó sin entender de qué demonios estábamos hablando. Le explicamos que necesitábamos conocerlo a fondo como cliente potencial, sus circunstancias y necesidades, y que, basándonos en nuestro conocimiento de la ley, podríamos proponerle una solución que se ajustara a sus requisitos. Nos respondió que había hablado con la empresa X y que le habían ofrecido su única opción sin antes recabar esa información. Enseguida se dio cuenta de que anteponíamos sus intereses a los nuestros, y se convirtió en nuestro cliente.